Receta 1. AUDITORÍA EMOCIONAL

El Diccionario de la Real Academia Española define  auditar como “examinar la gestión económica de una entidad a fin de comprobar si se ajusta a lo establecido por ley o costumbre”. Hoy en día las auditorías no sólo se aplican a la gestión económica sino también a otros muchos ámbitos  como la auditoría ambiental, la social, la jurídica o la informática. En todas ellas la finalidad es analizar y apreciar, con vistas a las eventuales acciones correctivas, el control interno de las organizaciones para garantizar la integridad de su patrimonio, la veracidad de su información y el mantenimiento de la eficacia de sus sistemas de gestión.

En la vida cotidiana rara vez nos planteamos un parón para evaluar si la forma en que estamos viviendo y relacionándonos nos satisface. Decimos que el día a día nos come, que no hay tiempo, o apelando al refrán virgencita, virgencita…“. Y ya sabemos que la justificación del tiempo es la gran excusa, en realidad, decidimos priorizar y hacer otras cosas en primer lugar; estamos más comprometidos en otros frentes que en éste.

No es porque no sepamos. De hecho estamos acostumbrados a auditar aspectos de nuestra vida cotidiana. Ejemplos: hacemos un control y revisión de nuestros gastos;  decidimos si está siendo rentable la inversión de nuestros ahorros; pedimos presupuestos y  valoramos ofertas si decidimos hacer una reforma en casa… pero ¡ay!, no dejamos espacio para reflexionar sobre los aspectos que marcan la calidad de nuestra vida.

Sabemos, como se dice coloquialmente, que de cuando en cuando, conviene hacer un parón”, pero elegimos comprometernos más con la vorágine diaria y no dejamos espacio para parar máquinas y ver con perspectiva si estamos viviendo como lo queremos hacer. Nos olvidamos de lo que es aprender: aprender es soltar lo prendido, dejar atrás aquello que nos sirvió, pero que quizá ahora sea un lastre para adquirir nuevos hábitos o maneras de relacionarnos y vivir. Exactamente lo que hace una empresa cuando valora la eficiencia y calidad de sus procedimientos para ser más competitiva en el mercado.

Y una auditoría emocional supone eso: agendar un espacio semestral o anual en el cual podamos revisar el bien-estar de nuestra vida”. Ponemos un ejemplo tomando como referencia lo que sería un fin de semana dedicado a esta finalidad:

1.     CONTEXTO: de entrada esta auditoría puede suponer para las personas con responsabilidades familiares la gestión de esos días o el fin de semana que puede durar el uso de esta receta. Merece la pena manejar esta posibilidad con la otra parte de la pareja, familiares, amigos o pagando a alguien para que lo haga. Se trata de buscar un lugar apartado (un hotel, apartamento o casa rural, hay mucha oferta en este sentido). No se contempla la idea de dos días llenos de actividades (excursiones, paseos, visita de monumentos) sino de concentrarnos en el trabajo  de la auditoría emocional en un entorno que ayude al propósito que buscamos. Móviles desconectados con espacios para encenderlos cada x horas, por la prevención de que algo ocurra y estar localizables. Quizá la mejor época del año sea noviembre (con vistas al año siguiente) o julio (si nos regimos por el calendario de un curso escolar).

2.      ESQUEMA DE TRABAJO

Partimos de analizar la situación actual para valorar lo que está funcionando y corregir aquello que te parezca ineficiente. Aviso: no van a estar en tu mano todas las soluciones, pero el hecho de dedicar dos días a esta activa reflexión es en sí muy beneficioso para ti y para los tuyos.

Sugerimos ideas sobre las áreas en las que reflexionar:

  1. Área de pareja: cómo estás viviendo la relación, en qué estado emocional estás respecto del otro, conversaciones o feedbacks pendientes, qué hay y qué falta, sexualidad…
  2. Área de hijos: valorar el propio comportamiento respecto de cada hijo, debilidades y fortalezas desde mi punto de vista sobre cada uno, planes y cambios en educación, hábitos y aficiones, valorar sus amistades, relación con otros padres…
  3. Área de familia: percepciones sobre mi comportamiento con la familia de mi pareja, percepciones sobre el comportamiento de mi pareja con mi familia, conversaciones pendientes al respecto, reconocimientos, posibles cambios en las relaciones de ambos con las respetivas familias…
  4. Área de trabajo: vivencia actual del propio trabajo y del trabajo del otro, dificultades que genera en la relación desde tu punto de vista, reconocimientos, ajustes de pareja en función de horarios, exigencias del trabajo…
  5. Área de aficiones: valorar las aficiones propias y compartidas, proponer cambios o mejoras…
  6. Área de amistades-relaciones sociales: valorar el círculo de amistades propias,  lo que posibilitan y dificultan…

Dos días de lejanía te darán una perspectiva de dónde estás y dónde quieres llegar. Como decía la canción: Tan lejos de todo y tan cerca de mí”.

Fdo. Patxi Rocha del Cura

Twitter: @innrocha

Facebook: Inn Rocha

www.innrocha.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s